Dinero, y el cuerpo que le escucha

Las relaciones simbólicas entre el cuerpo y el dinero son exuberantes. Para que algunos de los dos suene hay que frotarlo, percutirlo o hacerlo vibrar con los labios. Timbre, ritmo, frecuencia; elementos musicales presentes en el cuerpo y en el dinero, en todos los dispositivos que se enuncian como instrumentos musicales. No hay hasta donde yo sepa, una sinfonía para dinero y orquesta, aunque las relaciones entre ambas sea profunda y antigua. Pascal Quignard señala aquél episodio en donde un rey pide a un compositor hacer una obra musical con cerdos y, por dinero, el segundo lo hace con alta precisión.

Las monedas no pueden soplarse para producir una frecuencia audible.

Así como el tamborileo de los dedos suena de acuerdo al cuerpo sobre el que se percuten, las monedas producen peculiares sonidos de acuerdo al objeto que las contenga.

Un billete roto o mutilado pierde su valor, ¿qué hay de un cuerpo que padece lo mismo?

Un billete pintado con elementos que no le corresponden, pierde su valor, ¿qué hay de un cuerpo que padece lo mismo?

Un billete viejo y gastado, no es bien visto, ¿qué hay de un cuerpo que padece lo mismo?

Un billete nuevo y flamante, que ha pasado por pocas manos, es considerado hermoso, e incluso se le desea conservar inmaculado, ¿qué hay de un cuerpo que padece lo mismo?

Existe el caso de los billetes falsos, ¿es posible hablar de cuerpos falsos? ¿Son los cuerpos de los gobiernos autoritarios una falsedad que desborda atrocidades?

 

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